martes, 9 de junio de 2015

LAS ETAPAS DEL CAMBIO EN LA MACROBIÓTICA




Cuando empiezas a practicar la macrobiótica, es conveniente que conozcas las etapas de cambio por las que vas a pasar.

Desde un punto de vista puramente biológico, las células de nuestro cuerpo están es un estado de constante renovación. Cuando empiezas a alimentarte con alimentos de mas calidad, la regeneración se produce de manera natural. Y cualquier cambio, sea social, emocional o biológico, sin duda, producirá cierto revuelo en este proceso.
Tanto si eres macrobiótico como si no, el conocimiento de estas tres etapas o estadios por los que pasa la sangre ayuda a explicar por que tienes que ser mas preciso y disciplinado cuando empiezas la práctica, y podras permitirte ser mas flexible y tolerante en el futuro.

El cambio fundamental se produce en la sangre misma. Hablando en general, la sangre puede subdividirse en tres componentes. En primer lugar, nuestra sangre se compone de plasma, que supone el 50 por 100 de su volumen; el plasma se renueva cada diez días. En segundo lugar, aproximadamente un 25 por 100 del volumen de nuestra sangre esta formado por los glóbulos rojos que, por término medio, se renuevan cada treinta o cuarenta días. En tercer lugar, el 25 por 100 restante de nuestra sangre está compuesto por diversos tipos de glóbulos blancos que pueden tardar entre dos y cuatro meses en renovarse, llegando en ocasiones hasta los ocho meses. Por tanto, tardamos por termino medio ocho meses en renovar completamente nuestra sangre. Llegados a este punto sera útil que reflexiones sobre que has comido entre los últimos diez y cuarenta días, e incluso durante los últimos ocho meses, ya que es el alimento del que se esta produciendo tu sangre actualmente.

Primera etapa: la renovación del plasma

Como en cualquier nuevo proyecto que elijas emprender, los primeros minutos, horas y dfas siempre son los mas complicados. Los primeros diez días estás renovando el 50 por 100 de tu sangre, por eso es importante empezar con una base firme. A estas alturas del proceso tienes que ser muy preciso y disciplinado.
Por otra parte, has de recordar que en esta fase de tu practica macrobiótica es cuando menos sabes y mas tienes que aprender. Esta es una paradoja frustrante. Por eso, los primeros diez días debes practicar con precisión y no permitirte tomar los alimentos que tomabas antes y que deseas eliminar de tu dieta. Comer el 90 por 100 de alimentos macrobióticos pero seguir tomando leche con el té y una barra de chocolate al día es distracción suficiente como para que la «vieja»
sangre (plasma) siga siendo muy parecida.
A pesar del desafío que ella supone, merece la pena que durante esos primeros diez días mantengas tu resolución, teniendo claro tu propósito y siguiendo cualquier consejo o receta con toda
la precisión posible. Procura evitar la tentaci6n de salir de la ruta marcada durante esta fase inicial.

Segunda etapa: los glóbulos rojos

Los primeros diez días, sin duda, exigirán que hagas algún reajuste, ya que el cuerpo anhela volver a tomar el antiguo combustible y probablemente echarás de menos los alimentos que tienen un sabor y una textura familiares. Después de eso, el ritmo de cambio empezara a ralentizarse. Durante esta segunda etapa, que dura aproximadamente treinta días, todos los glóbulos rojos de la
sangre se renovarán en función de los alimentos que estas tomando actualmente.
Los dos primeros estadios requieren un periodo de aproximadamente cuarenta días. Resulta interesante señalar que muchas de las religiones tradicionales prescriben cuarenta días de ayuno, oración, meditación y reflexión. Al final del periodo de cuarenta días, el 75 por 100 de tu sangre habrá quedado renovada, proporcionando a tu salud una firme base biolígica y al mismo tiempo permitiendo que se produzca una limpieza que va mas allá de la sangre.
Durante los treinta días de la segunda etapa es mas probable Alteraciones sentir los efectos de una descarga anormal o violenta. Es bastante habitual sufrir dolores de cabeza, fiebre, alteraciones digestivas, antojos, sudores nocturnos, momentos de depresión y desaliento, irritabilidad y posiblemente sensaciones de letargo (ya que tu cuerpo necesita dormir mas cuando emprende un cambio interno profundo).
Mucha gente abandona su practica de la macrobiótica durante estos primeros treinta-cuarenta días. Si tuvieran un poco mas de fe en el proceso y permitieran que se produjera la descarga, podrían beneficiarse enormemente del trabajo profundo que se está haciendo. Durante esta fase es fundamental tener fe en el objetivo que tratas de conseguir y tener paciencia para ir superando los altibajos físicos y emocionales que todos experimentamos.

Tercera etapa: glóbulos blancos

Durante la tercera fase de cambio, puedes relajarte un poco y navegar en «piloto automático». A estas alturas ya dominarás las bases de la macrobiótica y habrás dejado atrás los estadios mas violentos de descarga anormal. Cuanto mas actividad física realices durante la segunda etapa, más rápidamente ocurrirá la eliminación y mas rápidamente la resolverás. En la tercera etapa los cambios se producen mucho más despacio. Ahora, el 75 por 100 de tu sangre ha sido fabricada en base a los nuevos alimentos macrobióticos y puedes permitirte un poco mas de relajación; puedes empezar a incorporar mas variedad a tus recetas, tal vez añadiendo alguna especia o tomates, o puedes comer una patata de vez en cuando si lo deseas. En este estadio sigue siendo vital recordar que tu sangre aun no esta totalmente fabricada con alimentos macrobióticos. Por tanto, no deberías tomar alimentos extremadamente Yin 0 Yang, como azúcar, productos lácteos o carnes. Es mucho mejor que esperes ocho meses, hasta que el 100 por 100 de tu sangre este elaborada a partir de alimentos macrobióticos antes de probar los alimentos que estabas acostumbrado a comer. Entonces podrás sentir realmente
cual es su efecto y al mismo tiempo seras capaz de eliminarlos y descargarlos rápidamente.

La mejora de la consciencia
Para mi, practicar la macrobiótica es algo mas que ser selectivo con lo que como para alimentarme. También me preocupa donde y como se producen los alimentos que torno, como se preparan y que calidad quiero que tenga mi sangre. Ademas del vigor físico y de la estabilidad y flexibilidad física y emocional, la macrobiótica ofrece otros beneficios como la claridad mental, la visión y la fe en 10 que uno dice y hace. Sin duda existe un vinculo entre lo que comemos y el nivel de consciencia que demostramos.
Es fácil comprobar que todos tenemos una conexión muy real con el mundo que nos rodea y con nuestra forma de experimentarlo. Extraemos el alimento de nuestro entorno; el alimento, a su vez, se transforma en sangre que nutre y fortalece nuestros órganos internos. Una vez que nuestra sangre ha sido transformada (durante los tres estadios antes mencionados que suceden en un periodo de ocho meses), puede emprender la labor de regenerar nuestros órganos internos. Los cambios profundos de esta naturaleza pueden requerir un periodo de entre ocho meses y dos años.
Entre estos cambios se incluyen un mejor funcionamiento del corazón, de los pulmones, de los riñones, del hígado y del aparato digestivo, y el fortalecimiento de los sistemas límbico, reproductor e inmunológico. Todos estos cambios también se van filtrando poco a poco a nuestro sistema nervioso. A nivel práctico, el sistema nervioso es el que nos permite reaccionar a los cambios que se producen en nuestro entorno; su función es responder rápida y eficazmente a las nuevas exigencias y tareas, pero también mirar mas allá de las presiones inmediatas hacia las nuevas posibilidades que se abren ante nosotros.

El vínculo entre el alimento y la consciencia
En esta etapa se activa un nuevo aspecto de nuestro ser. Este nivel tiene muchos nombres; podemos hablar de nuestra consciencia, de nuestra voluntad o (como lo denominaba Ohsawa) de nuestro juicio. En sus primeros trabajos, George Ohsawa estaba muy preocupado por lo que denominaba el desarrollo de nuestro juicio. Raras veces escribía sobre temas de salud, cocina
o alimentación; estos temas aparecen mucho mas frecuentemente en sus obras posteriores.
En ultimo término, el verdadero propósito de la macrobiótica es elevar nuestra consciencia de nosotros mismos, empezando por nuestras células individuales y siguiendo por nuestra sangre para culminar con la comprensión y valoración del mundo que nos rodea. Por esta razón muchos de los primeros autores y practicantes de la macrobiótica miraban mas allá de la salud individual y se centraban en las múltiples implicaciones y consecuencias de la salud mundial, que consideraban el fundamento de la verdadera paz mundial.

Escrito por Jon Sandifer,

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