sábado, 19 de enero de 2013

LA MEDICINA BIOLÓGICA Y LA MACROBIÓTICA

 


 
La Medicina Biológica surge con los postulados del científico alemán C. W.Hufeland (1762-1836) y su obra “Macrobiótica o el Arte de Prolongar la Vida”, en la cual distingue con agudeza entre la medicina académica y la medicina que se orienta a la globalidad.
Contrapuesta a la medicina oficial, como ciencia exacta y materialista, cuya finalidad es la eliminación de los síntomas para aliviar al enfermo, la Medicina Biológica busca el restablecimiento del equilibrio de la persona con el entorno, es decir no solo la desaparición de los síntomas sino de la enfermedad en sí misma.
Las principales características de la Medicina Biológica son:
· Emplea medios materiales y métodos dinámicos y energéticos basados en el caudal de la experiencia humana a lo largo de toda la historia.
· Predomina el principio constructivo en cuanto al mantenimiento de la salud y en la regulación de la capacidad de autocuración, mientras que la medicina convencional actúa contra los síntomas de la enfermedad.
· Está orientada hacia el biosistema humano, frente a la medicina convencional, que lo está hacia los síntomas aislados.
· La eficacia terapéutica depende de la valoración no convencional de los síntomas físicos y emocionales, integrando en un todo los diversos factores.
La Medicina Biológica no es una alternativa a la medicina oficial, sino que es complementaria en el sentido de que potencia los mecanismos de defensa, que son los que hacen que disminuya la necesidad de fármacos convencionales. Los síntomas se alivian y la mejoría se va produciendo progresivamente cuando se ordenan los mecanismos biológicos y fisiológicos hasta conseguir el equilibrio.
Es después de la introducción del concepto de Medicina Biológica por C. W. Hufeland cuando el japonés G. Osawa acuña el término Macrobiótica para abordar una comprensión globalizadora de la relación del ser humano con su entorno, donde la alimentación es el principal aspecto de esa relación.
Actualmente el aspecto más conocido de la Macrobiótica es la dieta que se define como básicamente vegetariana, girando en torno a los cereales y las legumbres y basada en la comprensión energética del yin y el yang.
Para los orientales, todo lo que nos rodea es la expresión de dos fuerzas antagónicas y complementarias, la energía de expansión y la energía de contracción. Ellos definen como Yin a la energía expansiva, ascendente, de la tierra y Yang a la energía contractiva, descendente, del cielo.
Cuando aplicamos esta comprensión global a la alimentación, vemos que son de naturaleza Yin los alimentos vegetales, crudos, dulces, acuosos, blandos, fríos… y son de naturaleza Yang los alimentos animales, cocinados, salados, secos, duros, calientes..
Así al planificar una dieta para una persona concreta, se valora no solo el aspecto químico de los nutrientes y del balance ácido/base, sino el aspecto energético, teniendo en cuenta el sexo, la condición, la actividad, el clima, el entorno… No existe una dieta Macrobiótica para todo el mundo sino unos principios de comprensión que permiten adecuar la dieta a cada persona en su circunstancia.
Los métodos de diagnóstico de la Medicina Biológica como la Organometría Funcional y la Bioelectrónica de Vincent permiten comprobar la validez científica de los criterios de la Macrobiótica.
La aproximación de la Macrobiótica al ser humano es global. El cuerpo es la parte material Yang y el espíritu es la parte sutil Yin. Su relación es lo que da entidad a la persona. Lo que le sucede al cuerpo influye en el yo espiritual y por lo tanto la alimentación repercute en nuestras emociones, sentimientos y pensamientos. Es de la falta de equilibrio entre el cuerpo y el espíritu de donde surge la enfermedad y podemos recuperar ese equilibrio una vez perdido, a través de la alimentación.
“Mens sana in corpore sano”
 
Escrito por la Dra. Elena Corrales: 94 813 02 80.
consulta@elenacorrales.com
 
 

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