jueves, 5 de abril de 2012

LIMPIEZA E HIGIENE ECOLÓGICA






Generalidades sobre limpieza e higiene



La palabra higiene ha cambiado de significado, hoy en día se refiere a limpieza aséptica, pero antes representaba el arte de vivir.
Sobre la limpieza, lo mejor es tener claro que lo óptimo es buscar el equilibrio: ni demasiada ni demasiado poca. Medidas como la potabilización de aguas o la recogida de basuras y excrementos han mejorado la salud pública, sin embargo, el nivel de higiene habitual en la actualidad no se justifica por causas de salud. Responde a motivos culturales y parece que, además de dañar el medio ambiente, está haciendo aumentar los casos de alergias y enfermedades autoinmunes.
Además, estética e higiene se confunden a menudo. Y la presión social pesa y “nos obliga” a consumir.
Reduciendo el consumo...

 ¿Cuánto lavar? Adecua cuánto te lavas y lavas la ropa, el coche, la casa... a
tus verdaderas necesidades –lo que incluye aceptar que a veces toca lavarte o lavar cosas por “compromiso social”–. Ganarás tiempo libre, dinero y salud.
• Agua caliente. Lava mejor, pero muchas veces la usamos sin necesidad, porque es más cómodo que frotar o porque es más agradable. El agua muy caliente “desgasta” más la piel, la ropa... mientras que fría estimula la circulación sanguínea.
• Productos de limpieza y cosmética. Todos, incluidos los ecológicos –aunque en menor medida–, consumen recursos (fabricación, transporte, envasado...), contaminan las aguas, y pueden despertar alergias por su uso prolongado.
El agua sola y el frotar (la esponja, el estropajo, la fregona, el rozamiento del bombo de la lavadora)... también arrastran la suciedad.

Reduciendo el número de frascos

La industria nos vende un producto para limpiar los los cristales, otro para el suelo, otro para el pelo...
No necesitamos los productos más abrasivos (lejías, etc.) pues jabón, sal, agua hirviendo,... también desinfectan.
Con vinagre y jabón se pueden atender cómoda y eficazmente casi todas las necesidades de limpieza.
• Vinagre (o limón). Se lleva la materia orgánica y disuelve películas de jabón. Es desodorante, refresca el aire y no deja olor a vinagre.
• Jabón. Para desinfectar o quitar manchas de grasa. Mejor usar de trozo. Si usas líquido, cualquiera –lavavajillas, por ejemplo– vale para todo. Elige el más concentrado.
• Bicarbonato (o carbonato) sódico. Cumple la misma función abrasiva que la lejía, con la ventaja de que es más concentrado y barato con lo que ahorramos transporte, envases y dinero. Comprado en droguerías en bolsas de kilo sale más barato. En su sustitución se puede usar sal.
Gana efectividad con la ayuda de líquido muy caliente (agua o vinagre).


Eligiendo proveedores

• La industria química fomenta el consumismo creando falsas necesidades de limpieza excesiva, mucha espuma y olores artificiales. Experimenta con animales, y sus productos –que nos vende como “naturales y sanos”– se basan en sustancias sintéticas (muchas derivadas del petróleo) cuyo uso frecuente puede despertar alergias... En supermercados, perfumerías y farmacias casi todos los
productos son sintéticos. Al menos, intenta evitar los ingredientes más problemáticos y opta por productos sencillos sin demasiados aditivos como por ejemplo el jabón tradicional (el típico Lagarto...).
• La cosmética e higiene natural y/o artesanal, en general, contiene más ingredientes naturales (grasas vegetales extractos de plantas...) y menos ingredientes y aditivos sintéticos. Podemos encontrarlos en tiendas ecológicas, herboristerías, ferias o hacerlos nosotr@s mism@s...




Pero también aquí debemos andar con cuidado: algunos fabricantes de productos naturales usan productos sintéticos innecesarios (conservantes, colorantes) o incluso de dudosa salubridad. Otros fomentan el consumismo con (recomendaciones de uso frecuente, lavado diario del cabello)... Lee la letra pequeña y aprende a identificar los diferentes ingredientes.

El sello “producto recomendado” de Vida Sana
(vida sana.org) garantiza que sólo se han usado productos de origen natural. En el Estado español, hay poca cosmética con ingredientes de cultivo ecológico y no hay sellos certificadores.


Hay sellos que certifican los cosméticos ecológicos en diferentes países europeos. Más info en
ecocert.com, soilassociation. org , kontrollierte-naturkosmetik.de, icea.info


• Info sobre certificaciones tomada de:
holistika.es/autores/montse_escutia.asp


Sobre el jabón



Ayuda a limpiar porque ablanda el agua (es tensioactivo), lo que le permite penetrar mejor en la superficie a limpiar. Y porque hace que grasas y suciedad se disuelvan en el agua, siendo arrastradas por ésta. Un jabón con Ph más neutro lava menos y agrede menos a piel, ojos...
Un jabón cuyo Ph es más básico es más fuerte limpiando. La espuma no es necesaria más allá del placer o el efecto psicológico que hace que parezca que a más espuma, mejor limpieza. Los jabones caseros, tradicionales y ecológicos suelen hacer menos espuma. Conseguir mucha requiere ingredientes lejanos –aceite de coco–, superfluos –glicerina–, o sintéticos.
El jabón “natural” es el resultado de la reacción química que une una grasa (animal o vegetal), agua y un poquito de un elemento cáustico (sosa o potasa –lejía–). Complementos como hierbas, aceites o esencias pueden aportar buen olor y/o algunas propiedades.
También hay detergentes fabricados a base de glucosa alternativa saludable a las materias primas sintéticas.
Y, además, en la naturaleza encontramos “plantas mágicas” como la saponaria –crece al lado de los ríos– y otras que tienen propiedades jabonosas.



Hoy en día la industria fabrica jabón usando grasas tropicales (palma, coco) por ser las más baratas. Y en la mayoría de los casos ni eso, pues la mayoría de jabones a la venta tienen algo o nada de jabón “natural” y muchos ingredientes sintéticos –generalmente derivados del petróleo–.
El jabón “de Marsella”, elaborado a partir de aceite de oliva es un ejemplo a seguir.
Concentrémonos, a toda pastilla: jabones líquidos, geles y champús triunfan por ser cómodos y agradables. Aunque sean ecológicos, implican siempre más consumo porque envasamos y transportamos un poco de jabón disuelto en mucha agua. Reduce su uso optando siempre que sea posible por las pastillas.

Crema y jabón hechos por mi (¡por Agnès!)


La fábrica en casa



• Jabón casero: no es difícil hacer jabón de trozo en casa, hasta hace no mucho era lo más normal. Es probable que tu madre o abuela sepan cómo hacerlo. También puedes utilizar recetas de libros o internet.

• Recuperando residuos: podemos usar como materia prima grasas animales que no vayamos a comer (se licúan al baño maría) o aceite de freír usado (fíltralo con una tela o colador fino). Si en casa no tienes puedes pedir en un bar, carnicería... que te regalen si lo van a tirar.

• Para las más animadas: no es difícil hacer jabón para lavadora, geles y champús, cremas... y hasta lejía (macera en agua cenizas de madera durante 24 horas, cuélala y ya la tienes).



Utensilios de limpieza



• Los “de mango”. Mango de madera –mejor sin barnices– escobas y cepillos de cerdas naturales y fregonas de algodón.
• Los “de mano”. Como trapos y bayetas puedes usar restos de ropa vieja. Si compras, que sean 100% algodón.



Hay estropajos o esponjas de origen vegetal como los tradicionales de esparto (en algunas droguerías y bazares) o el interior de calabazas desecado –que puedes plantar tú misma, puedo pasarte semillas–Escurre y airea bien para evitar malos olores y que duren más. Si cogen olor, antes que tirarlos, prueba a remojarlos con jabón, vinagre o limón.
Evita los utensilios de usar y tirar (papel de cocina, etc.) y los aparatos eléctricos. Hay aspiradoras mecánicas (sin electricidad). En cualquier caso, vacía las bolsas con regularidad, y reutilízalas si se puede.


Belleza e higiene personal:


Teñidos y desteñidos, permanentes, alisados, lacas, secadores... agreden al pelo
Muchos desodorantes son poco saludables y la mayoría de los convencionales usan como antitranspirante aluminio (relacionado con problemas como cáncer de mama).
Todos los productos elaborados con ingredientes sintéticos son contaminantes, pero destacan los que contienen SLS (

sodium lauryl sulphate) y los champés anticaspa con sulfuro de selenio.


Que no te timen: el 90% de los contenidos es similar en todos los productos convencionales. Avena, proteínas, vitaminas, minerales... son saludables para la piel y el pelo, pero en nuestra dieta habitual, en champús y geles

no tienen efectos significativos. Además su contenido es mínimo entre un montón de componentes sintéticos. Los que se venden en farmacia –salvo los que se venden con receta para patologías determinadas– no tienen ninguna particularidad aparte de su precio.



Cosmética casera



Enjuagarse el pelo con una infusión de perejil y limón da brillo y fuerza a las puntas abiertas. El aceite de oliva puede usarse para hidratar pelo o piel secas –si lo preparas como mayonesa tendrás una excelente mascarilla–; para darle aroma puedes macerar en él hierbas. También se puede hacer crema de manos y pies con cera virgen, aceite de oliva y aceites esenciales: diluye 100gr de cera virgen en 500cl de aceite de oliva y añade unas gotitas de aceite esencial de espliego y árbol del té para la crema de pies, o de rosas para las manos. Es muy fácil.


Cómo hacer pasta de dientes casera:


Hay numerosas recetas, una sencilla y ecológica consiste en hacer una infusión bien concentrada de la hierba o hierbas que nos gusten, colarla y añadirle poco a poco arcilla blanca micronixada hasta que se embeba (si no removemos quedará con mejor textura) y adquiera la consistencia deseada. Un frasco de cristal nos permite cerrarla y que no se seque. Los de boca ancha (tipo paté, por ejemplo) resultan más cómodos. Podemos añadir media cucharadita de sal, que aporta efecto blanqueador y bactericida, pero sin abusar, ya que sería agresivo para el esmalte (algunas recetas recomiendan usar bicarbonato, usar en menor proporción por ser más abrasivo). La sal podemos mezclarla con la arcilla o disolverla en la infusión. Hierbas como la menta, hierbabuena... aportan efecto refrescante

Compresas, tampones y pañales:

Existen compresas y tampones que no han sido blanqueados con cloro y hechos a partir de papel reciclado, si bien, la solución más ecológica e higiénica es usar una copa menstrual o "mooncup".


Sugiere el uso de pañales de tela en guarderías, maternidades, geriátricos... Algunas administraciones se han dado cuenta de que es más barato apoyar el uso de reutilizables que gestionar toneladas de residuos. En Donostia, los pañales de tela se están promocionando en una guardería municipal, y en San Cugat del Vallés (Barcelona) hay una prueba piloto con 50 familias de recogida a domicilio y limpieza de pañales de tela. Hay bastantes ejemplos más en Europa.
• Fuente principal y más info sobre pañales, compresas, tampones y absorbentes para incontinencia:
Opcions nº 18 (opcions.org/pdf/op18cast.pdf).


FUENTES DE INFORMACIÓN:
Texto extraido de "Consume menos para vivir mejor" dfe Toni Lodeiro ( http://www.nodo50.org/consumirmenosvivirmejor/?page_id=43 )
Info sobre certificaciones tomada de:holistika.es/autores/montse_escutia.asp




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