miércoles, 6 de julio de 2011

UTILIZAR EL YIN Y EL YANG DE MANERA SINTOMÁTICA PUEDE SER FATAL


De manera natural, las personas más yin harán un mayor énfasis en el yang debido a su condición y las persona más yang enfatizarán el yin también debido a su condición. He observado que vemos el mundo, nos vemos a nosotr@s mism@s y al Universo de manera subjetiva hasta que llegamos a disolver el nudo prieto del ego que nubla o tiñe nuestra visión.

Estamos bastante acostumbrad@s a aplicar las enseñanzas del principio unificador con el objetivo de lograr el juicio supremo, que es el final del dualismo a través del concepto de que esto o aquello es bueno o malo. Si alguien está más yin, pensará que el yang es bueno porque su experiencia le dice quE es bueno para él o ella. Lo mismo sucede con el opuesto: cuando una persona está demasiado yang, pensará que lo bueno es el yin ya que le hace sentir mejor. Esto es usar el yin y el yang de manera sintomática.

Creo que George Ohsawa y Herman Aihara fueron ambos víctimas de esta manera de pensar dualista o sintomática. Si intentamos usar la macrobiótica de manera sintomática, utilizando el yang para tratar el yin, o usando el yin para tratar el yang, nosotr@s también nos convertiremos en víctimas de este pensamiento dual más tarde o más temprano. Necesitamos trascender esta limitación y empezar a ver la vida como un paso del yin al yang, del mismo modo que los latidos de nuestro corazón pasan de la sístole a la diástole. Idealmente necesitaríamos aprender a navegar en nuestras vidas alternando entre el yin y el yang de manera fluida y armoniosa. Cuando lo conseguimos, entonces experimentamos una vida más fácil.

El problema que he observado en tantas personas que se consideran a sí mismas Macrobióticas es que hiper-intelectualizan o conceptualizan lo que en esencia no es un concepto ni se puede intelectualizar. La verdadera macrobiótica es una experiencia de vida, no un juego intelectual.

Es frustrante a veces, ser testigo de la prevalencia de esta versión predominantemente intelectual de la Macrobiótica. Tal intelectualización para algunas personas es un punto de partida, ya que gran parte de la educación moderna se basa en la formación del intelecto. Pero esta no es la Macrobiótica real, y si la gente sigue intelectualizando la Macrobiótica, se perderá totalmente su esencia, y no sólo eso, van a terminar con la práctica de una metodología que no se da de por vida en tod@s. De hecho, esta práctica es, en última instancia, fatal si no se abandona, tarde o temprano.

Curiosamente, la mayoría de los profesores de Macrobiótica enseñan que en última instancia, se debe de abandonar la comprensión intelectual de la macrobiótica, pero ¿cuántos realmente logran esto y viven intuitivamente? Tal vez, como escribió Kikuchi, se ven atrapados en las formas duales de los que enseñan, y, finalmente, sucumben ante esta influencia. Tal vez esta es la verdadera lección que se ha de aprender y llegad@s aquí hay que tomarse un tiempo y un espacio para que la Macrobiótica pase a ser parte realmente de la propia vida, una parte tan natural de la vida como el respirar y el dormir. Cuando algo se hace sin pensar en ello, y se escucha lo que el cuerpo quiere en lugar de lo que la inteligencia le dice que haga, se ha llegado a la capacidad de vivir en armonía con el orden del universo, y no en armonía con lo que la mente piensa que es el orden del universo.


ESCRITO POR FRED PULVER. PUBLICADO EN FACEBOOK EL 6 DE JUNIO DE 2011.
Fred ha sido discípulo directo de G.Ohsawa y de H.Aihara. Vive en Colorado (EEUU).




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