miércoles, 25 de mayo de 2011

ESPECULACIÓN ALIMENTARIA: ¿QUÉ ES Y DÓNDE SE ORIGINA?


Primeras definiciones

La especulación consiste en el conjunto de operaciones comerciales o financieras que tienen por objeto la obtención de un beneficio económico, basado en las fluctuaciones de los precios. Un especulador no busca disfrutar del bien que compra, sino beneficiarse de las fluctuaciones de su precio. En sentido extenso, toda forma de inversión es especulativa; sin embargo, se suele limitar el término a la inversión que no comporta ningún compromiso con la gestión de los bienes en los cuales tiene lugar, limitándose al movimiento de capitales (García 2008, 4). La compra especulativa de un producto tiene por objetivo provocar que el precio de este producto suba por encima de su valor real.

Cuando se produce un aumento anormal y prolongado del precio de un producto, de manera que este precio se encuentra cada vez más alejado del precio real, se produce una burbuja especulativa. En esos casos, el proceso puede llevar a nuevos compradores a adquirir el producto con el objetivo de venderlo a un precio mayor en el futuro, lo que va provocando una espiral de subida continua.

Podemos distinguir tres tipos de especulación en el sector agroalimentario:

a) EL ACAPARAMIENTO DIRECTO:
Consiste sencillamente en almacenar y mantener fuera del mercado un producto a la espera de que su precio suba. Es la forma más antigua de especulación y tiene lugar a escalas muy distintas. En el siguiente recuadro se destaca un ejemplo muy reciente. Es una operación común que pueden realizar en ocasiones las propias empresas acaparadoras de grano (Cargill lo hizo en 2008 en Indonesia reteniendo soja) o realizada por los corredores de bolsa por cuenta propia o por cuenta de sus clientes, que pueden ser empresas, entidades bancarias y otras.

b) LA ESPECULACIÓN EN LOS MERCADOS DE FUTUROS:
Se trata del mecanismo más habitual entre los actores especulativos, que compran y venden contratos de futuro esperando sacar beneficios en cualquiera de las transacciones, independientemente de que estos contratos se materialicen.

Un contrato de futuro de un maíz es un acuerdo que obliga a vender o comprar una cantidad determinada de este grano en una fecha futura. Estos contratos son “subastados” en la bolsa o “mercado de futuros”.

c) LA INGENIERÍA FINANCIERA ACTUAL:
Es la especulación que tiene lugar mediante instrumentos y mecanismos financieros cada vez más complejos y que permite por ejemplo encontrar fondos de inversión ligados a los mercados agrícolas.

A continuación, consideraremos brevemente dónde y cómo se forman los mercados de futuros en el ámbito de los productos alimentarios, proponiendo asimismo unos conceptos básicos a la hora de reflexionar sobre los futuros.

Origen y funcionamiento de los mercados de futuros

Los contratos de futuros o “futuros” son una forma de lo que hoy denominamos “derivados” financieros6. Consisten en acuerdos que obligan a las partes contratantes a comprar o a vender un número determinado de bienes o valores en una fecha futura determinada. El valor de un futuro ’deriva’ del precio de la mercancía7. Por ejemplo, el valor de un futuro sobre el oro, se refiere al precio del oro. Con el tiempo, se han ido elaborando futuros sobre: hipotecas, bonos, tipos de interés, divisas, acciones, índices bursátiles y commodities, entre las cuales se ubican las materias primas alimentarias (ver recuadro) que son las que nos interesarán en este informe8.

Un commodity es un producto básico, una materia prima homogeneizada y tipificada, a la cual se le atribuye un precio vigente a nivel internacional. Se convierte en bien cuyo precio no varía en función de su calidad, ni de dónde o cómo se produce. Por ejemplo, no se establece una diferencia entre un litro de concentrado de jugo de naranja de Brasil o de Florida.
Existen tres categorías de commodities:
• Los productos agropecuarios (esencialmente trigo, maíz, azúcar, algodón, soja, café, cacao y concentrado de jugo de naranja),
• Los metales
• Los energéticos (ante todo petróleo y gas).
¿Cómo afectan los precios de los futuros a los precios de los alimentos?

La explicación radica en que los precios de los granos suelen seguir las tendencias de los precios de los contratos de futuros.
Mientras más demanda hay de un contrato de futuro, más subirá su precio. Con él, aumenta también el precio que se estima tendrá el grano en una fecha futura. Esto impacta sobre el precio real actual del grano, a la alza, por supuesto. El mismo fenómeno se produce en sentido inverso, cuando baja el precio del contrato de futuro. Veamos un ejemplo: si una tonelada de trigo es vendida a 115€ hoy, pero mediante un contrato de futuros el productor o el actor que controla la producción puede venderla por 230€ dentro de tres meses, podría juzgar conveniente almacenar la producción y esperar los tres meses. Esta decisión implica que la cantidad de trigo en el mercado disminuya y que el precio aumente efectivamente (WDM 2010c).

Liberalización de los mercados financieros y agrícolas: dos procesos paralelos.

En las últimas décadas, se ha complejizado el modus operandi de la especulación alimentaria. Su forma actual es el resultado del acercamiento de dos procesos de distinta índole pero que han ido convergiendo hasta la penetración del capital financiero en el mercado internacional de los alimentos.

El primero de estos procesos radica en la maduración de la especulación en los mercados financieros. A la vez que se fueron introduciendo nuevos instrumentos en las principales bolsas, iba creciendo el espacio de las “transacciones entre particulares” (OTC13), en el cual los gobiernos no tenían ni tienen hoy, ninguna autoridad y ni tan siquiera información verificada (Suppan 2008). En este espacio, se mueven sumas colosales que equivalen aproximadamente a 10 veces el PIB mundial actual, o más de 30 veces el valor de los contratos comercializados en los mercados de futuros.

El segundo proceso tuvo lugar en el mundo agrícola a nivel global afectando sin precedentes a los pequeños productores en el Sur, pero también en el Norte. Se trata de la liberalización de los mercados agrícolas
mediante el desmantelamiento de las políticas nacionales de control de los precios. Las consecuencias sociales de la política neoliberal en este sector han sido bien documentadas y son una arena de lucha constante para organizaciones como la Via Campesina14, mientras que por el contrario el Banco Mundial ha argumentado que los precios mundiales se estabilizarían gracias a esta apertura comercial. La FAO (2008) ha constatado lo contrario. En los últimos 20 años, la volatilidad de los precios de los productos básicos agrícolas no ha cesado de aumentar15. Si recordamos que la fluctuación de los precios resulta muy atractiva para la especulación porque es precisamente a partir de la primera que se generan los beneficios, entendemos el interés creciente del capital financiero por ir entrando en este sector.

Recapitulando…

La liberalización financiera ha creado una reserva de fondos especulativos que representa 10 veces la totalidad del valor de las producciones mundiales. A su vez, la liberalización de los mercados agrícolas ha aumentado la volatilidad de los precios de los granos básicos, arrasando de paso con las producciones campesinas y extendiendo un mercado internacional controlado por un puñado de multinacionales.

Aumentan entonces las ganancias de las multinacionales del grano, activas tanto en el área financiera como en el mercado internacional. Estas empresas son los únicos “operadores de cobertura de buena fe” que pueden apostar masivamente a la subida o a la caída de los precios de los futuros. Tienen un margen de acción determinante en la variación estos precios.

Básicamente: compran más barato y venden más caro, tanto productos básicos, como futuros. Sus ganancias fortalecen su control sobre la cadena productiva. Esas mismas empresas transforman cada vez más cereales y oleaginosas, destinándolas de manera creciente a la ganadería intensiva (fabricación de pienso) y los agro-carburantes, creando una escasez de productos básicos. Ahí es cuando las previsiones de los especuladores se realizan.

Repercusiones sociales y conclusiones

Hemos podido ver a lo largo de este informe que los grandes ganadores de la especulación alimentaria son los actores del capital financiero y el Agribusiness. Vamos a preguntarnos ahora, brevemente sobre los perdedores.
Los hay: en los países empobrecidos por la globalización económica son cerca de mil millones de seres humanos.
A ellos se debe añadir el conjunto de pequeñas producciones agrícolas en los países del Norte, cuya existencia se encuentra constantemente amenazada.
Una evidencia: cuando sube el precio de los alimentos básicos, se dispone de menos dinero para comprarlos. Si en los países más ricos, el gasto que los hogares destinan a la alimentación representa entre 10 y 15% de su presupuesto, en el Sur, éste se ubica entre 50 y 90%. Por ejemplo, en promedio, las familias en Bangladesh, Nigeria y Afganistán, gastan cerca de 65% de sus recursos en alimentos. Las haitianas, libias y bolivianas se acercan a 50% (FMI 2007). Pero además, si suben los precios y de todas maneras se tiene que adquirir algo para comer y sobrevivir, se reducirá la parte del presupuesto destinada a cubrir otras necesidades, igualmente básicas, como la salud, la educación. Se ha observado que hay una tendencia a la precarización del trabajo de los seres más vulnerables, mujeres, niñas y niños, ancianas y ancianos.

El aumento extremo de los precios no es el único elemento, generado por la especulación, que afecta a las familias más empobrecidas. La propia fluctuación es también un factor con repercusiones negativas.
La especulación no favorece tampoco a las producciones agrícolas en los países del Norte. De hecho, las cooperativas no tienen ni tan siquiera acceso directo a los mercados de futuros. Si optan por participar en estos mercados, deben hacerlo pasando por intermediarios que sí tienen los medios económicos para ser los socios de las Bolsas.

Además, cabe recordar que su principal ocupación no radica en comprar grano, sino en producirlo y venderlo. Por tanto, su papel en los contratos de futuros se limita al de comprometer la entrega de una mercancía.

Por otra parte, tal como lo señala García, la renta de los pequeños agricultores en el Norte no ha cesado de disminuir en los últimos años. De hecho, la tajada de los intermediarios es alarmante en diferentes sectores. Por ejemplo, se estima que la diferencia entre lo que paga el consumidor y lo que se remunera a una producción ganadera familiar en el Estado español es de 324% (García 2008, 16). En 2010, en el caso de las manzanas, esta proporción era de 390%, 675% para las uvas, 705% en el caso de los limones y 576% en las cebollas (Boix 2011).

Para salir de los meandros: soberanía alimentaria, ¡Ya!

Los pequeños productores, en el Sur y el Norte, agrupados en la Via Campesina, no cesan en su denuncia de la liberalización de la agricultura y del poder de la agroindustria. No piden seguridad sino soberanía alimentaria.

En torno a esta noción han hecho, por ejemplo, propuestas particularmente urgentes: la producción a escala local, la agricultura agroecológica, el consumo de proximidad, y una participación de todas y todos en las políticas agrícolas . Es importante promover políticas en las cuales productores y consumidores deciden juntos qué precio debe tener la comida que desean. Es a partir de este tipo de iniciativas, y en un esfuerzo de empatía, escucha y colaboración entre las diferentes resistencias al sistema capitalista que podremos encarar de manera responsable los actuales problemas globales y recuperar la posibilidad de una vida digna para todas y todos los pobladores del planeta.

2 Véase para más detalles Zinn (2003).
6 Otro instrumento financiero derivado que ha ido tomando relevancia en la especulación alimentaria se ubica en la opción financiera. Se trata de un contrato firmado entre dos partes. El comprador de la opción obtiene el derecho, pero no la obligación, de comprar el producto al cual se refiere la opción (que puede ser commodities, acciones, bonos, etc.) a un precio predeterminado. El que sí tiene una obligación, es el vendedor de la opción: se compromete a ejecutar la transacción si el comprador así lo solicita. Aquí se ubica la diferencia con los contratos de futuros, que implican una obligación de compra y no un derecho de compra (véase: http://es.wikipedia.org/wiki/Opci%C3%B3n_financiera#Tipos_de_opciones).
13 Las siglas se refieren a su apelación inglesa: “Over-the-Counter”.
14 Véase por ejemplo: http://viacampesina.org/sp/; http://www.grain.org/



Fuente: http://www.alianzasoberanialimentaria.org/document/doc_4dc25b5d839bd-Mundubat_2011_Navegando%20por%20los%20meandros%20de%20la%20especulación%20alimentaria.pdf

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