domingo, 27 de marzo de 2011

SUPERSTICIONES ACERCA DE LA FRUTA (George Ohsawa)


Los médicos y los profanos me critican preguntando: “¿Por qué es mala la fruta?”. ¡Yo nunca he dicho esto! Las frutas son bellas y deliciosas incluso para mi. No lo estoy negando. Me encantan y las adoro.

“¿Por qué no podemos comer fruta?”.
¡Pero si yo nunca he dicho eso! Solamente digo: “Evitad comer ciertas frutas durante cierto periodo de tiempo”. La meta de nuestra medicina es sin duda transformar un enfermo en una persona libre que puede comer y beber todo lo que quiere, incluso veneno.

“Todo ha sido creado para el hombre; tenemos derecho a gozar de todo día y noche”. Esto es una lógica totalmente egocéntrica, exclusiva, un poco paranoica. Las personas no tienen derecho a abusar ni a intoxicarse. Si todo ha sido creado y ofrecido para la humanidad, ¿Podemos aceptarlo todo con el mismo placer y sin distinciones? ¿Quién es el testigo que os afirma que todo os pertenece? ¿Podemos aceptar microbios y virus malhechores, asesinos y ladrones del mismo modo que aceptamos a los bienhechores?

“San Pablo dice que todo lo que Dios ha creado para el hombre es bueno y que no se debe proscribir ningún alimento”. Es pura verdad. Pero, ¿Han sido las frutas creadas solo para los humanos? ¿Quién tiene la prueba de ello? ¿Acaso no existen otros animales que tienen derecho a comerlas? Todas las frutas que comemos hoy en día ¿Acaso no han sido fabricadas “por el hombre” por “dinero” de manera artificial? ¿Cuántas manzanas se podrían distribuir “Per capita” al año si fueran repartidas según la ley de la igualdad?
Decís que en Francia solo se consume un 4% de las uvas recolectadas y que el resto se usa para elaborar vinos. Consumid entonces el 100% durante la estación de recogida y tendréis 25 veces más nacimientos prematuros y 25 veces más niños con Síndrome de Down y 25 veces más casos de poliomielitis. ¡No me creáis, verificadlo personalmente!
Después de todo, estoy extraordinariamente estupefacto por el juicio egoísta, de bajo nivel, exclusivista e infantil de los frugívoros y de sus ciegos imitadores. ¿A qué se debe esta comprensión velada? ¿De dónde proviene?
El descubrimiento de la eficacidad terapéutica de las frutas en un individuo muy carnívoro es espléndido. Es el ingenio del Doctor Carton. Debemos acordarnos de esto siempre, pero al mismo tiempo debemos perfeccionar y desarrollar su teoría en vez de permanecer como simples imitadores ciegos suyos. Hemos de justificar científicamente su descubrimiento.
No entiendo esta imitación ciega por parte de médicos y enfermos que siguen y repiten los juicios de otros como un fonógrafo. ¡Los médicos fonógrafo y los enfermos fonógrafo…!
¿Por qué hay tantos fonógrafos? ¡Porque los estudiantes de la Facultad de Medicina son de mala calidad…!

No me lo puedo creer.
¿De dónde viene esta incomprensión sin igual e impensable?
“¿Por qué son buenas las frutas?”
- “Porque son buenas para nuestros sentidos, son sensoriales.”
“¿Es esto empírico? No. No está justificado científicamente tampoco.”

“Pero, hay tantos animales que viven de ella y gozan de buena salud”.
- “¿Estáis totalmente satisfechos de pareceros a los monos y de quedaros en su nivel de inteligencia?”

“Las frutas han sido creadas para el hombre, podemos comerlas crudas”
- “¿Y por qué el hombre ha inventado entonces el fuego?¿Queréis acaso eliminar la diferencia entre la civilización del hombre y la vida salvaje de los animales o de los aborígenes?”

“Pero…la vitamina C es tan valiosa para el ser humano…”
- “¿Qué es el ácido ascórbico? Acaso no sabéis que existen numerosas enfermedades específicas que se desarrollan en quienes comen frutas y ensaladas en abundancia, tales como enfermedades cardiacas, asma, cataratas, alergias, etc…?”


¡Ah! ¡Pero qué juicio más primitivo! Es el tipo de juicio que pertenece al segundo nivel o “etapa sensorial o supersticiosa”. Este juicio de personas “civilizadas” me hace estremecer.

Las frutas se pueden recomendar para una constitución muy yang con el fin de neutralizar residuos perjudiciales que provienen de una alimentación rica en carnes durante largos años. En este caso, son muy eficaces.

Las frutas deben prohibirse a enfermos cuya constitución muy yin es debida a una alimentación muy yin, demasiado vegetariana, frugívora, azucarada, o a una medicación prolongada a base de productos químicos ricos en narcóticos, en ácído ascórbico, vitaminas del grupo B, nicotina, etc…

Podemos verificar muy fácilmente el efecto dilatador yin de las frutas. Dad algunas frutas a un niño que tiene tendencia a las micciones nocturnas y no fallará la misma noche de la ingesta. Dad algunas frutas durante algunos días, sobretodo higos, a una mujer embarazada y veréis como tendrá un parto prematuro y el recién nacido morirá pronto. Una mujer que toma fruta a diario será estéril.

El 90% de los que pierden mucho cabello son quienes aman la fruta. Quien no toma nunca fruta, puede comer una pera o un melocotón para constatar que se le cae el cabello 10 veces más la mañana siguiente cuando se peina.

Quien toma fruta a diario se verá privado de deseo sexual. Quien es más o menos yin de constitución, ya sea de nacimiento o por una alimentación frugívora, olvida el deseo para siempre, se vuelve cada vez más piadoso y considera la sexualidad como detestable y odiosa.

La despoblación de una comunidad o de un país se hace patente cuando son frugívoros. Esto se plasma en las cartas demográficas.

El número de poliomielitis y de Síndromes de Down es proporcional al número de árboles frutales, de su productividad y consumo de frutas o al número de frutas que se importan en un lugar determinado. La estación de la poliomielitis coincide con la de las frutas. En EEUU reina la polio en el estado endémico, cazan los “virus” de la polio fumigando las ciudades en las que se incuba esta enfermedad con nubarrones de D.D.T. expendidos por avionetas. Lo que hemos de saber es que esta enfermedad se expende de por sí a través de los vendedores de fruta en todas las calles.

Quienes aman y comen perpetuamente muchas frutas se vuelven a la larga desconfiados, celosos, miedosos, dudosos, frioleros y acaban con alguna enfermedad cardiaca.
Las mujeres frugívoras tienen el útero deformado y menstruaciones irregulares. Los cancerosos son también los que gustan siempre de productos azucarados y comen fruta continuamente.
De todos modos, las frutas no son muy ricas en calorías.
Desde el punto de vista económico o agrícola, la producción de frutas no es recomendable. Si se transformaran todas las viñas de Francia en campos de cereales, Francia produciría millones de toneladas de cereales y no tendría ninguna necesidad de importarlos.

Os recomiendo que verifiquéis mi teoría comiendo o dando a alguien una o dos frutas a diario para que podáis constatar la tendencia a la hipertensión cardiaca que provoca a corto plazo.

Pido datos sobre la cultura frugívora en Europa, el aumento de las superficies destinadas a los árboles frutales, el aumento de la superficie anual de producción de frutas y acerca de los primeros proselitistas del frugivorismo con el fin de aprender si existe verdaderamente algún beneficio en esta tendencia; no me refiero a un resultado paliativo ni temporal sino a un resultado fundamental.


He aquí lo que recomiendo en cuanto al consumo de fruta:


- Limitad su consumo a las frutas originarias de vuestra localidad o cultivadas en un radio de 300km (esto concierne también los tomates, melones y calabacines).
- Estas frutas se deberían consumir frescas o crudas solo durante su temporada de madurez natural, prolongada para algunas de ellas como las manzanas, peras o membrillos, por la duración de su conservación.
- Todas las frutas exóticas importadas, así como todas las frutas cultivadas en invernaderos o fuera de los periodos naturales de maduración, o fuera de sus lugares de origen, se han de evitar. Por supuesto, esto concierne también los zumos de fruta y las bebidas gaseosas azucaradas con sabor a fruta.


GEORGES OHSAWA.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Sabes que aprendí? Que eres una idiota antropocéntrica, especista y estúpida.
Por cierto, el humano no inventó el fuego, solo lo descubrió.

Atentamente, Maura

AGNÈS PÉREZ dijo...

Maura, se te han cruzado los cables. Te deseo de corazón que encuentres medios para canalizar la rabia que proyectas.

Con amor,

Agnès.

Nota a l@s lector@s: este texto lo escribió George Ohsawa y yo no soy quien para cambiar nada, esté o no de acuerdo con su forma de expresarse o con sus ideas.