sábado, 9 de octubre de 2010

IMPORTANCIA DEL CONSUMO ECOLÓGICO Y LOCAL


Diferencia entre la alimentación industrial y la alimentación ecológica:
La alimentación industrial se abastece de una ganadería, una agricultura y de una economía que contamina medioambientalmente y alimenticiamente al planeta y a sus habitantes. Concentra el poder en muy pocas manos con las injusticias que eso conlleva, destruye paisajes, pueblos y culturas, uniformiza las mentes, globaliza un deseo de codicia e inocula en el alma una eterna insatisfacción. Se cimienta alrededor de un olvido primordial, el aspecto sagrado de la Vida y de la Madre Tierra.
La alimentación ecológica respeta el medioambiente, cuida la salud, porque es más nutritiva y está más viva; guarda y garantiza la biodiversidad; genera menos gasto energético; está más rica y sabrosa; mantiene la fertilidad del suelo a largo plazo; tiene futuro y es un derecho de todos los pueblos y por ello debería ser instaurada por decreto.
Pero para que la agricultura ecológica sea realmente una revolución de las dimensiones que requieren estos momentos de hundimiento, necesitamos que se inserte en el marco de una economía local y campesina, que proteja lo rural, que garantice la salud urbana, que respete el medio y a sus pobladores… “Un mundo basado en lo local, lo pequeño, lo sencillo… es un mundo de escala humana, regido por estructuras sociales y familiares unidas” como tan bien señalan los eco-activistas de The Ecologist

Razones para el consumo biológico y local

• El consumo de productos biológicos locales ahorra energía y nos hace menos dependientes del petróleo.
• Crea redes de economía local. Porque una economía local fuerte y sólida evita las migraciones que desestructuran las familias.
• Si el campo se desertiza de humanos campesinos desaparecen las semillas, las culturas autóctonas, la diversidad biológica y cuatro corporaciones sin conciencia pasarían a manejar el hambre del mundo con sus semillas alienígenas.
• El consumo local protege nuestros pueblos y la biodiversidad cultural; protege lo propio, lo cercano, y mira siempre con responsabilidad a las generaciones futuras.
Así, es una responsabilidad de todos/as apoyar a los y las que recuperan los métodos tradicionales que funcionan, a los/as que cooperan y que se unen en redes de consumo, a los que aun miran a la luna y plantan en consecuencia. A los campesinos de toda la vida que están siendo extinguidos por la tecnología. Las grandes superficies dictan los precios y reducen drásticamente el margen de los campesinos y ganaderos y les hace sentir que casi no merece la pena producir. Las nuevas biotecnologías que con sus transgénicos contaminan su esfuerzo de siglos por mantener semillas autóctonas adaptadas


¿Puede la sociedad consumir de forma equilibrada, consiguiendo armonizar consumo y conservación del medio natural?
No solo puede, sino que debe hacerlo si le importa mínimamente su futuro como especie humana. Pero aquí conviene saber que la distribución justa de los recursos a escala planetaria exige de los habitantes de los países ricos una modificación drástica de los patrones de consumo. Modificación que debe ir encaminada a la reducción en el uso de recursos, como medio para reducir también nuestra huella ecológica sobre la biosfera.
Existen muchos ejemplos claros de esta estrategia que, no lo olvidemos, no tendría que ser sólo una esforzada tarea individual, sino que debería formar parte activa de las políticas públicas y la acción colectiva: Desde la modificación de las pautas alimentarias (favoreciendo las dietas vegetarianas), hasta el cambio en los patrones de movilidad (reduciendo el uso de vehículo privado), etc.

Apoyar las comunidades ecológicas
Les instamos a que:

• Vayan a conocer a sus vecinos/as rurales. Conozcan las historias de los que cultivan salud en forma de vitaminas y nutrientes, sabores y colores, olvidados.
• Prueben y compren productos artesanales hechos con amor y comprueben la diferencia, coman las calabazas o las lechugas de los agricultores ecológicos que atienden a las matemáticas de las estrellas para que todo esté en armonía y sorpréndanse de su sabrosura y energía.
• Premien la labor del agricultor que se ha reconvertido hacia una agricultura con sentido común y elijan sus productos en los comercios especializados.
• Exijan que sus hijos coman sano en los comedores escolares, y así los precios bajaran para todos.
• Apoyen las cooperativas cercanas a su localidad; consuman fresco, de temporada, no seamos caprichosos y comamos uvas de China en plena primavera. Infórmense, hay bibliografía espléndida sobre la relación de la salud y la alimentación, y sepan que la Naturaleza es tan sabia que da los alimentos en el momento justo y adecuado a cada geografía.
• Afíliense a los grupos de autoconsumo, vayan a los restaurantes ecológicos, compren en los mercados locales la verdura de huerta, busquen los supermercados respetuosos con el medio. Compren directamente a los agricultores.
Extracto del artículo de Beatriz Calvo Villoria, publicado en http://www.agendaviva.com/revista/articulos/Al-descubierto/La-revoluci-n-del-consumo-biol-gico-y

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