viernes, 9 de abril de 2010

LA PAZ ES EL ARTE DE EQUILIBRAR FUERZAS OPUESTAS

(Traducido del libro de M. Kushi: “One peaceful World”)

De entre todos los alimentos integrales, los granos de cereales integrales, salvajes o cultivados, son la forma más equilibrada de nutrición, y en cualquiera de sus diferentes variedades han constituido la base de la alimentación de la humanidad durante milenios, y hasta en nuestros tiempos modernos, han sido consumidos como comida principal en todo el mundo. Todas las civilizaciones previas a la era moderna actual reconocieron que los cereales integrales son el pilar o sostén de la vida, y que los diferentes tipos de granos, de cultivos, de estilos de cocción, y otras formas de preparar los alimentos dan lugar a la maravillosa diversidad y riqueza cultural humana y social. El arroz y el mijo fueron los alimentos principales del Este; el trigo, la avena y el centeno lo fueron en Europa; el trigo sarraceno, en Rusia y en el centro de Asia, el sorgo y el mijo en África, la cebada y el trigo en el Centro-Este; y el maíz en América.
La conexión entre los cereales integrales y la paz fue fundamental en las filosofías tradicionales. En el Lejano Este, el ideograma que representa la palabra “paz”-wa- está formado por los ideogramas “grano” y “boca”:

Nuestros antepasados sabían intuitivamente que una dieta basada en un predominio de granos y de vegetales creaba una mente pacífica y una sociedad pacífica. El Tao Te King, los tratados clásicos de Confucio, y las Upanishads, entre otros contienen esta sabiduría.
(…)
Las costumbres modernas se refieren habitualmente a la paz como una tregua entre conflictos bélicos. No obstante, en su origen, esta palabra tiene un significado mucho más amplio. La palabra inglesa “peace” proviene del latín “pax” y da significado a un acto de consentimiento entre dos opuestos. Asimismo, las palabras “pacto” y “compacto” derivan la misma raíz que “paz” y también significan “consentimiento”. La paz es un equilibrio dinámico entredos fuerzas opuestas semejantes.
La verdadera paz es una unión armoniosa de opuestos, no solo la simple cesación de conflictos. Es un estado activo y creativo en el que las diferencias individuales se unifican como parte de un todo más amplio.
En el Lejano Este, existió una comprensión dinámica de la paz en comparación con los tiempos actuales. La paz se concebía como un equilibrio entre el yin y el yang- las dos fuerzas antagónicas y complementarias que constituyen todos los fenómenos. Por ejemplo, en el libro de las mutaciones o I Ching. Hay un hexagrama para “paz”, T’ai, que combina trazos yin y yang en perfecta armonía.

Los comentarios de Confucio son:
PAZ: “los pequeños comienzos, los grandes acercamientos. Buena fortuna. Éxito”.
De este modo el cielo y la tierra se unen, y todos los seres participan de esta unión.
Los y las que se hallan más arriba y los y las que están más abajo se unen, y se convierten en una sola voluntad.
El principio luminoso (yang) se sitúa debajo de lo sombrío (yin). La fuerza está debajo y la devoción arriba; el ser superior está arriba y el inferior abajo".

El significado de paz (shalom) se ha descrito en la tradición Judeo-Cristiana en “The Interpreters’ dictionary of the Bible” como:
"El estado de integridad que poseen las personas o grupos, que tiene que ver con la salud, prosperidad, seguridad o con la integridad espiritual de los convenios. En el (Antiguo Testamento) no se hace una distinción particular entre estas categorías, la paz militar o económica es similar a la salud física o espiritual del individuo"
.
En un sentido más amplio, más universal, la paz y la salud son lo mismo. La paz y la felicidad son inseparables. La paz individual y la paz social son una. En un sentido más práctico, la paz se refiere no solo a conseguir el equilibrio entre EEUU y la Unión Soviética, entre árabes y judíos, entre hindues y musulmanes, entre irlandeses protestantes e irlandeses católicos, y entre otras partes opuestas. La paz atañe al equilibrio entre todos los aspectos de nuestras vidas cotidianas. Incluye equilibrar el frío del invierno con el calor del verano, equilibrar las horas de actividad durante el día con las horas de descanso por las noches y equilibrar la cantidad y la calidad de los alimentos y bebidas que consumimos cada día con los que consumimos durante las vacaciones, en fiestas y en otras ocasiones especiales. De hecho, cuanto más nos reflejamos en nuestra existencia, más nos damos cuenta de que la naturaleza de la cual somos una pequeña parte constituyente está hecha por numerosos opuestos. No solo estamos constantemente equilibrando estos factores opuestos, consciente o inconscientemente sino que estos factores están cambiando constantemente. Y esto crea eventualmente una dinámica de opuestos. El verano cambia al invierno, la juventud cambia a la madurez, la acción cambia al descanso, la montañas cambian a valles, la tierra cambia a los océanos, el día cambia a la noche, el odio cambia a amor, los ricos y poderosos declinan, los pobres y dóciles prosperan, la guerra cambia a paz, enemigos empedernidos se vuelven amigos, las civilizaciones tienen auges y caídas, las especies aparecen y desaparecen, la vida cambia por la muerte y nuevas vidas, la materia cambia a energía, el espacio cambia a tiempo, las galaxias aparecen y desaparecen.
Provenientes del Uno Infinito o Dios, yin y yang son las fuerzas eternas que gobiernan todos los fenómenos, visibles e invisibles, individuales o grupales, particulares y totales, pasados y futuros. Conocer los principios y las leyes del cambio es alcanzar el Árbol de la Vida, entrar en el Reino del Cielo, llegar a la Paz Perfecta. Cuando conocemos estos principios y leyes, todos los conceptos espirituales y religiosos, todas las ideas científicas y filosóficas y todos los esfuerzos individuales y sociales se unifican y se entienden como aspectos complementarios de un todo más amplio. Estas fuerzas y tendencias son una brújula que nos capacita para darnos cuenta del orden y de la armonía que existe a todos los niveles. Conociéndolas podemos cambiar la enfermedad en salud, la tristeza en alegría y la guerra en paz.



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