domingo, 14 de febrero de 2010

LA ANEMIA


Nuestra sangre es una réplica del antiguo mar en el que se desarrolló la vida biológica durante siete octavos de su larga vida evolutiva. Al principio esta agua era fresca y clara, pero a medida que los minerales se disolvían en el mar, se volvía cada vez más salada. Nuestra sangre salada corresponde al ambiente oceánico salado del cual surgió la vida y nuestro líquido linfático y orina también reflejan esta herencia.

La sangre se compone de líquido e forma de plasma, de glóbulos rojos (más yang), glóbulos blancos (más yin) y de plaquetas.

La anemia es una falta de glóbulos rojos, de hemoglobina, o del volumen total de la sangre. Entre los síntomas de la anemia figuran: labios grises (en vez de rosados), el interior del párpado se vuelve blanco, mejillas pálidas o blancas, uñas blancas, falta de vitalidad, disminución de la actividad sexual, fatiga, somnolencia.

Los dos tipos de anemia más común son: anemia carencial o ferropénica y perniciosa:

La anemia carencial: es el resultado de la escasez de diversas sustancias para reproducción de glóbulos rojos, tales como hierro, cobalto, cobre, diversas proteínas y vitaminas, como la B12 y ácido fólico. La medicina alopática suele recomendar en este caso que se tomen suplementos de hierro, vitamínicos y que se tomen grandes cantidades de carne. Este tratamiento puede aliviar temporalmente los síntomas pero ignora la causa profunda de la anemia. Si tenemos un buen equilibrio yin y yang (alimentos contractivos y expansivos) en nuestra comida diaria y en nuestra actividad, sintetizamos nuestro propio hierro sin necesidad de recurrir a medios artificiales. Esta síntesis se produce en el cuerpo mediante el proceso natural de transmutación. El hierro es el núcleo de la hemoglobina, que es la base de la vida animal. La base de la vida vegetal es la clorofila, cuyo núcleo está formado por magnesio. Como sus elementos periféricos son los mismos, la diferencia entre la clorofila y la hemoglobina está en el magnesio y el hierro que forman sus núcleos respectivos.
Todos los animales comen vegetales que contienen clorofila, bien de forma directa o indirecta y la utilizan para crear hemoglobina, como los elementos periféricos son los mismos para ambos, el magnesio tiene que transformarse en hierro dentro del cuerpo de los animales incluido el hombre. Esta transformación se realiza con la adición de dos átomos de oxígeno. La anemia carencial proviene primariamente de una escasez de clorofila en la dieta así como del consumo excesivo de productos yin (expansivos) que inhiben la producción de glóbulos rojos.
Un remedio fundamental se puede conseguir mediante la dieta macrobiótica estándar con un especial énfasis en las verduras verdes de hoja frondosa, las judías y soja negra que aumentan la vitalidad y algunos otros platos especiales así como con una actividad física adecuada para incrementar el consumo de oxígeno.

En la anemia perniciosa los glóbulos rojos aumentan de tamaño y disminuyen de número. Entre los síntomas de esta enfermedad está la palidez, debilidad y las afecciones gastrointestinales y nerviosas, todas ellas asociadas con una falta de jugo gástrico. Se cree que esta anemia está causada por una falta de vitamina B12, que muchos creen que solo se encuentra en productos de origen animal. Sin embargo millones de personas han vivido durante siglos sin casi productos animales y sin padecer anemia perniciosa. La vitamina B12 se encuentra en la leche y en el hígado de la vaca. Este animal se alimenta exclusivamente de hierba que no contiene vitamina B12, es decir, tiene la capacidad de sintetizar esta vitamina dentro de su propios aparato digestivo. Es lógico que el ser humano siendo un animal más desarrollado pueda tener esta misma capacidad.

Los productos vegetales fermentados como el miso o el tamari, así como las diversas algas, las hojas verdes frondosas, col rizada y otras que contienen gran cantidad de clorofila, (berros entre otros), y una adecuada ración de proteína, tempeh, natto, tofu, lentejas y demás legumbres en conjunto con cereales integrales, nos aseguran una buena absorción de minerales. La anemia perniciosa, que puede aparecer como resultado de haber perdido nuestra capacidad natural de sintetizar la vitamina B12, derivada del alto consumo de carnes y alimentos refinados, se puede recuperar poco a poco.


Apuntes de "Macrobiótica, el camino de la curación natural" (Michio Kushi)

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Nutrición para la salud by Agnès Emmanuelle Pérez is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.

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