lunes, 9 de noviembre de 2009

ROMERO


"Quien va al monte y no coge romero, no consigue amor verdadero"
Origen:
El romero, Rosmarinus officinalis, es un pequeño arbusto de hoja perenne de la familia de la menta, nativo de las regiones Mediterráneas. Sus pequeñas y aromáticas hojas parecen pinochas dobladas cuando se secan y se utilizan como fragante hierba sazonadora. Las hojas frescas y los tiernos cogollos se destilan para la producción de aceite esencial utilizado en perfumería y cosmética.
Tal y como indica su denominación botánica ( rocío, marino), Rosmarinus Oficinnalis se encuentra a menudo cerca de la costa, donde crece al amparo de brumas y rocíos salados, y con frecuencia se encuentra salvaje en las cretas de los montes del sur de Francia y del Mediterráneo. Por otro lado, crece también tierra adentro y se puede encontrar en el desierto del Sáhara.
Una leyenda intrigante que no nos ha sido confirmada, acompaña el relato de cómo el romero obtuvo su nombre familiar y de por qué sus flores se volvieron azules. La Virgen María, huyendo de los soldados de Herodes con el niño Jesús hacia Egipto, colgó una noche su manto azul sobre una planta de romero de flores blancas. La mañana siguiente las flores se había vuelto del mismo azul que la prenda de María, y entonces fue cuando esta hierba se hizo popular con el nombre de “ rosa de María”.

Nota importante:

En la Edad Media, el romero fue el condimento más consumido con las carnes saladas Europeas. El aceite de romero fue uno de los primeros aceites esenciales destilados, que produjo por vaporización y condensación Raimundo Lulio aproximadamente en el año1330.
Muchas supersticiones rodeaban al romero en tiempos medievales. Se creía que crecía sólo en los jardines de los más razonables y se utilizaba como encanto mágico en protección de brujerías y demonios y en particular, en contra del “mal de ojo”. De manera más práctica, las ramitas quemadas se empleaban el banquetes a modo de incienso o en las salas de justicia, en la Inglaterra del S. XVII., para proteger a los jueces de las pestilencias o de las fiebres de las prisiones de las que los presos eran portadores.
En la Grecia antigua, el romero era renombrado por su confirmada habilidad para fortificar el cerebro y refrescar la memoria. Los estudiantes Griegos de esta era trenzaban coronas de romero en su cabello cuando iban a examinarse. De este modo, empezó a asociarse el romero con la memoria y se convirtió en símbolo de fidelidad entre los amantes, en vida o muerte, en sus bodas o funerales.
La mayor parte del romero de hoy en día se cultiva con fines comerciales en Francia, España, Portugal, Yugoslavia y norte de África; y en menor grado, se produce en California.
El romero crece unos cinco pies o más de altura, sus estrechas hojas de extremidades enrolladas miden aproximadamente una pulgada de longitud, y son verde oscuro brillante en su parte superior y pálidas o blancas en el reverso. Las pequeñas flores son azul claro. El tallo es leñoso con una resistente corteza marrón. Prospera mejor cuando crece con luz, en un suelo calizo bastante seco, al abrigo y a pleno sol con un buen drenaje.

Uso médico:
Probablemente, empezó a cultivarse en Inglaterra antes de la conquista Normanda, ya que fue recomendado para su uso como hierba medicinal en los herbarios Anglo-sajones del S.XI.

En el S.I. D.C., Plinio, en sus escritos sobre ciencias naturales, otorga numerosas propiedades medicinales al romero.

En tiempos pasados, el romero era solicitado con propósitos medicinales como carminativo, estimulante, tónico, estomacal, y como cura para dolores de cabeza, para quitar contusiones, y para aliviar fríos de cabeza y tensiones nerviosas. Se utilizaba también como un oloroso repelente de polillas.

Uso culinario:
Si se usa el romero con fines culinarios, se ha de secar lo más pronto posible después de su cosecha para evitar la pérdida de sus principios activos.
La especia se puede comprar molida o entera y se utiliza en platos con cordero, caldos, sopas, al hervir patatas, y por descontado en toda clase de platos vegetarianos. También puede añadirse a panes caseros o crepes, o para dar sabor al aceite con el que se cocina o se aliña la ensalada.

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