miércoles, 7 de octubre de 2009

JENGIBRE


Origen:

El jengibre, zingiber officinale, un miembro de la familia del jengibre autóctono del Sur de Asia, común hoy en día en muchos países tropìcales, es una erecta hierba perenne, que mide entre dos y cuatro pies de altura y que crece de un grueso y blanco tronco subterráneo produciendo nuevos tallos o rizomas del tronco madre (tanto el tallo aéreo como la raíz crecen de estos picantes y aromáticos rizomas).
La especie se obtiene a partir del rizoma total o parcialmente pelado, llamado “manos” en el mundo del comercio. El jengibre es la especie más importante de todas las plantas, obtenida a partir de rizomas.
Cultivada durante mucho tiempo por los antiguos Chinos e Hindúes, el jengibre fue mencionado por el filósofo chino Confucio (551-479 A.C) en sus Analectos. Fue una de las primeras especias orientales conocidas en Europa, que fue comprada por los Griegos y los Romanos a comerciantes Árabes. La palabra latina zingiber deriva del sánscrito, singabera (“que tiene forma de cuerno”) y que llamaban así por el parecido de las raíces con las cuernas de los ciervos.
La especie era bien conocida en Inglaterra antes de la conquista Normanda. Se hace referencia a ella en libros Anglosajones del S XI. Durante el SXIV, fue después de la pimienta la especie más común.
Durante la edad media, el jengibre se exportaba normalmente de Extremo Oriente a Europa en forma de rizomas vivos, es por ello lógico que el jengibre fuera la primera especia oriental que los Hindúes introdujeron en el Nuevo Mundo. El Español Francisco de Mendoza transplantó con éxito jengibre de la India a principios del S. XVI., y sobre 1547, Jamaica también exportaba a Europa cantidades considerables de esta especia picante.

Nota importante:

La planta de jengibre requiere para su cultivo un clima bastante cálido y húmedo, el brillo del sol y fuertes lluvias. Crece en alturas superiores a los 2500 pies en el trópico, sobre un suelo de cultivo especial, rico en sedimentos, barro y arena.
El jengibre contiene entre uno y tres por ciento de un aceite esencial amarillo pálido y especiado que se obtiene mediante destilación al vapor. El aceite de jengibre tiene su uso limitado al condimento alimentario y a la perfumería, aunque desde hace pocos años se ha incrementado su utilización en lociones para los hombres. La oleo-resina del jengibre adquiere una mayor importancia desde que se usa para dar sabor a refrescos.

Uso médico:

En la Inglaterra del S. XVI., el jengibre destacó por sus poderes medicinales y fue recomendado por Enrique VII como remedio contra la peste. Algunos años después la afición por el pan de jengibre se popularizó, siendo el favorito de la Reina Elizabeth y de su corte. El jengibre es conocido por ser beneficioso para el estómago, contra el malestar, resfriados y como activador de la circulación de la sangre.

Uso culinario:

Se puede caramelizar, cristalizar o hacer conservas con el jengibre, considerándose estas preparaciones más como elaboraciones culinarias, que como una especia propiamente dicha. Como saborizante es un fabuloso abanico de posibilidades. El jengibre natural se usa abundantemente en el pan de jengibre, tartas, galletas, encurtidos, puddings, y en la preparación de carne, pescado o platos vegetales al estilo oriental. Rallado o entero se usa para hacer aromáticos siropes y vinagre aromatizado.