viernes, 1 de julio de 2011

PAUTAS PARA CAMBIAR DE UNA ALIMENTACIÓN TRADICIONAL A LA ALIMENTACIÓN MACROBIÓTICA



ALIMENTOS DE CONSUMO HABITUAL

A)- cereales integrales:
se consumen en cada comida incluyendo el desayuno, regularmente en forma de grano entero, integral ( arroz, cebada, mijo, trigo, avena, centeno, maíz, quinoa, trigo sarraceno ) y ocasionalmente como derivados del trigo, (pastas integrales, cus-cus, bulgur, pan ...), del maíz (polenta, copos...), de la avena (copos), del trigo sarraceno, quinoa... (pastas).
Constituyen el aporte más importante de glúcidos pues son hidratos de carbono complejos que nuestro organismo asimila lentamente.

B)- legumbres y algas: las legumbres ( lentejas, garbanzos, judías, soja...) y sus derivados ( tofu, tempeh, seitán...) son el aporte de proteína, en este caso vegetal, para nuestro organismo. Si las legumbres se cocinan junto con algún cereal ( arroz y lentejas ) nos aportarán todos los aminoácidos que nuestro organismo necesita y si se les añade un trocito de alga kombu las hará más digestivas.
Las algas contienen numerosos minerales esenciales ( hierro, calcio, fósforo...) y suelen tomarse en pequeñas cantidades cocinadas con verduras, escaldadas en ensalada o tostadas a modo de condimento, dependiendo del tipo de alga.

C)- verduras: para un mayor equilibrio se combinarán a diario raíces, verduras redondas, brotes y hojas en distintos tipos de cocción y utilizando diferente tipos de corte, pues cada uno de ellos aporta una energía prpia a nuestro organismo. Son una importante fuente de vitaminas. Cada plato deberá constar al menos de un acompañamiento de verduras aunque lo ideal son dos o tres diferentes ( uno de raíces, uno de verduras verdes al vapor y otro a elegir: crudo, escaldado, salteado, estofado, prensado, macerado...).

D)- sopas o cremas: de verduras con algas, de cereales, con miso o shoyu, ideales para calentar el cuerpo en invierno o deliciosas cremas frías en verano para reponer líquidos. Se puede tomar un bol o dos al día.

E)- aderezos, condimentos, bebidas y semillas: para acompañar cereales o verduras y darle un toque más sabroso y creativo a nuestros platos.
Aderezos: salsa de shoyu, miso, sal marina, vinagre de arroz o de umeboshi, jengibre, limón, ajo...
Condimentos: gomasio, sésamo con polvo de algas, copos de alga nori, ciruelas umeboshi...
Bebidas: en general al seguir una alimentación mayormente vegetal no se suele tener sed, así tomaremos la cantidad de líquido suficiente pera satisfacer nuestras necesidades personales que variarán según la actividad física que realicemos, la humedad de ambiente. Mejor que no sean excitantes ni demasiado aromáticas.
Semillas: de sésamo, calabaza, girasol...mejor tostadas pues se digieren más fácilmente.

F)- productos animales (carne/pescado/huevos): se recomienda principalmente el pescado y otros productos de mar, aunque esto dependerá de las características fisiológicas y de la condición de cada uno/a. (consultar a un/a especialista cada caso particular).

G)- frutas y frutos secos.

H)- productos lácteos:
he aquí un alimento que crea contradicciones entre las diferentes corrientes alimenticias. Lo principal para determinar si su consumo es adecuado o no es nuestra propia tolerancia o intolerancia a este alimento. Vamos a ver lo que nos dicen las siguientes filosofías:
Tibetanos /ayurveda: los tibetanos atribuyen propiedades medicinales a la leche y productos lácteos, variando éstas según el modo en que se tome (yogur, mantequilla o ghee, etc.). distinguen entre diferentes tipos de leche : la de vaca que contrarresta las dolencias pulmonares; cabra, que , alivia afecciones respiratorias y asma; oveja, que cura el flujo vital pero es perjudicial para el corazón y embota la mente; la de yac que acrecienta la virilidad pero es perjudicial para desórdenes de flema y bilis; y burra que cura enfermedades pulmonares pero nubla el discernimiento.
Macrobiótica: los lácteos de animales no son en absoluto aconsejables para nadie pues el alimento lácteo original es el que nos suministran nuestras madres solo durante la infancia, la leche humana, que contiene exactamente todos los nutrientes necesarios para alimentarnos en condiciones, por lo tanto, no tiene ningún sentido alimentarnos con la leche que proviene de un animal con una constitución biológica totalmente diferente de la nuestra y cuyos nutrientes no se asemejan en absoluto a los de la leche materna. Además, nuestros órganos no están diseñados para digerir semejante alimento: a la edad de 4 años dejamos de generar lactasa, enzima digestiva de la lactosa, los lácteos se acumulan formando moco en pulmones (bronquitis), intestinos y ovarios (quistes). Eso por un lado. Luego deberíamos tener en cuenta todas las hormonas y químicos que contiene la leche que se comercializa así como los procesos de pasteurización, homogeneización, etc que alteran su composición.
Grupo sanguíneo: y dependiendiendo del origen cultural (africano, caucásico o asiático), si el grupo es el O: nada o cantidades minimizadas; si es A: muy poca cantidad (p.e: 150gr/semana) salvo si es de origen africano; si es B: ya puede tomar como máximo ½ l. de leche o yogur o 200-250gr de queso a la semana; si es AB: hasta 1l de leche o yogur a la semana y/ o 200-250gr de queso aproximadamente.

A modo de orientación, el gráfico siguiente puede representar un plato básico vegetariano con todos los ingredientes necesarios para mantener el equilibrio fisiológico y energético. A este plato, se le puede añadir proteína animal, frutas, condimentos y semillas, aceites, dulces y bebidas saludables:


La pirámide de Michio Kushi nos enseña la periodicidad en que podemos consumir nuestros alimentos:




PASOS HACIA UNA VIDA MÁS NATURAL:

1eros. pasos.
Come solo cuando tengas hambre y bebe solo cuando tengas sed.
Recréate masticando cada bocado y disfruta del sabor del alimento.
Reduce el consumo de carnes rojas (cerdo, vaca, ternera, cordero, embutidos...) y huevos.
Reduce el consumo de azúcar. Cambia a edulcorantes de asmilación lenta.
Incrementa el uso de pescado.
Reduce el consumo de lácteos y de grasas saturadas.
Incluye en cada comida una ensalada o un plato de verduras.
Reduce el consumo de productos comerciales (congelados, en lata, bollería...) y de comidas preparadas.
Usa más alimentos frescos.
Cocina al menos 1 vez al día.
Cambia algunos ingredientes como:
La sal refinada por sal marina.
Las grasas animales y saturadas por aceites vegetales sin refinar y prensados en frío.
Los carbohidratos refinados (pasta, pan y arroz) por cereales integrales, pasta y pan integral.


2os. pasos:Elimina el consumo de azúcar (blanco o de caña, endulzantes químicos, miel, fructosa, chocolate, pastelería, caramelos, mermeladas con azúcar...).
Elimina el consumo de alcohol y estimulantes (bebidas alcoholicas, bebidas gaseosas químicas, café, té, ginseng...)
Elimina la carne.
Incrementa el consumo de bebidas naturales como zumos de frutas y verduras, infusiones, café de cereales, tés sin estimulantes, cerveza natural, agua mineral...
Toma fruta fresca o seca en lugar de pasteles y dulces.
Incrementa el consumo de verduras y ensaladas (hasta un 30-40% del volumen de tu comida) utilizando variedades locales y a poder ser de cultivo biológico.
Descubre la variedad de proteínas vegetales (seitán, tofu, tempeh, leguminosas).

Un cambio progresivo y con perseverancia es la base para una sólida, sana y duradera forma de vida. Recuerda: tú formas parte de la naturaleza.


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Pautas para cambiar de alimentación by Agnès Emmanuelle Pérez is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.

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